Exproveedor de abortos demanda a extremistas antiaborto

22 de febrero de 2016

En este país, las mujeres tienen el derecho constitucional al aborto. Este mes, Susan Cahill, una asistente médica de Montana que protegió ese derecho constitucional al brindar abortos en una de las cuatro clínicas de aborto de Montana, presentó una demanda civil en un tribunal estatal contra extremistas antiaborto. El extremista antiaborto Zachary Klundt irrumpió en su clínica médica y la destruyó por completo, sacándola del negocio. La demanda alega que Klundt, que actualmente está en prisión por el allanamiento, no actuó solo en su intento de destruir la práctica de Cahill, sino que actuó en concierto con Hope Pregnancy Ministries, una organización antiaborto. En el momento de la destrucción de la clínica de Cahill, la madre de Klundt formaba parte de la Junta Directiva del grupo antiaborto y, la noche del allanamiento, fue la madre de Klundt quien le proporcionó el nombre de Cahill a Zachary Klundt. En el momento del allanamiento, Klundt llevaba una pistola consigo y un rifle semiautomático en su vehículo.

Como profesional médica, Cahill ofrecía servicios de medicina familiar en Kalispell, Montana, desde 1976. Ofrecía abortos como parte de su modelo integral de atención médica reproductiva, y por eso fue blanco de extremistas antiaborto y anti-elección. Los daños a la clínica de Cahill fueron una pérdida total. Klundt rompió o cortó prácticamente todos los objetos y superficies dentro de la clínica. Destruyó los sistemas de plomería y calefacción del edificio, arrancó plantas de raíz, apuñaló agujeros en rostros de fotografías familiares de Cahill, y destruyó todos los muebles, herramientas y equipos médicos, así como los registros médicos. En ese momento, la madre de Klundt era directora de un centro de crisis de embarazo anti-elección en Kalispell, Montana, llamado Hope Pregnancy Ministries. Después del allanamiento, ella renunció.

No es la primera vez que extremistas antiabortistas amenazan la vida y el sustento de Cahill. Otra clínica donde ella trabajaba fue incendiada por extremistas antiabortistas en 1994. Al año siguiente, la Legislatura del Estado de Montana aprobó una medida conocida como la Ley Susan Cahill para prohibir que los asistentes médicos realicen abortos. Cahill era la única asistente médica que realizaba abortos en el estado. Posteriormente, la Corte Suprema de Montana rechazó la ley y reafirmó su derecho constitucional de realizar abortos.

Los atentados contra la vida y el sustento de Cahill continuaron. En un momento dado, Hope Pregnancy Ministries compró el edificio comercial donde se encontraba su clínica y luego la desalojó. En una declaración a Democracy Now!, un director de Hope Pregnancy Ministries, admitió haber comprado el antiguo espacio de la clínica de Cahill para “avanzar la causa de la vida”. Apenas semanas después de que Cahill fuera desalojada de su antiguo edificio y hubiera instalado su consultorio en uno nuevo, Klundt irrumpió en el nuevo espacio de la clínica de Cahill y destruyó todo lo que había dentro. Por suerte, Cahill no estaba trabajando hasta tarde en la oficina cuando él llegó.

La demanda civil de Cahill es un intento valiente de hablarle con la verdad al poder y hacerles saber a los extremistas que no pueden salirse con la suya aterrorizando la vida y el sustento de los profesionales médicos que realizan un procedimiento legal que salva la vida de las mujeres. La Corte Suprema de Montana ha sostenido que la propia Cahill tiene derecho constitucional a realizar este procedimiento. Como ha dicho Cahill: “El aborto es un procedimiento médico muy simple y seguro, y salva la vida de las mujeres, porque sabemos que las mujeres siempre buscarán servicios de aborto, y no hay absolutamente ninguna razón por la que las mujeres deban morir por ello“.“

 

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